La Basura en la Montaña y la pèrdida del misticismo

19.01.2013 13:25

vertederoever.jpgLa montaña, al igual que otras expresiones de naturaleza, representa una fuente de inspiración, espiritualidad y misticismo para quienes se atreven a visitar sus escarpadas y misteriosas formas. Sin embargo, en los últimos años se ha agravado el problema de la basura en ellas, producto del aumento explosivo de las actividades de montaña, principalmente la escalada y el montañismo.

 

Cuando los primeros alpinistas se aventuraron a las cumbres, con aquellas camisas de franela, cuerdas de cañamo y crampones de clavos, las montañas eran la máxima expresión de pristinidad. Enormes glaciares agrietados ( todavía no derretidos por el cambio climático), filos rocosos sin evidencias de escaladas anteriores, y aproximaciones por bosques nativos, eran el escenario perfecto para los esfuerzos de los pioneros en alcanzar la cúspide de los picos.

 

Pero todos los cerros fueron conquistados, cayeron los catorce “Ochomiles”, y entonces se masificó el deporte, y la montaña empezó a perder la condición de pureza absoluta que encontraron aquellos aventureros tildados de locos. El hombre dejó el papel higiénico, los tanques de oxigeno, el equipo de escalada, los desechos humanos, y en fin, la montaña se fue llenando de basura.

 

Sin duda, el Everest representa el mejor ejemplo de este hecho. Desde la primera ascensión comprobada a la montaña en 1953 por Hillary y Tensing(“comprobada” porque aun mantengo la esperanza que Irvine y Mallory la hallan conquistado 29 años antes, En 1924), varios cientos de escaladores han pisado los 8.850 metros de su cúspide. La ruta normal, que transcurre por la cara suroeste (Nepal), representa la elegida por mas del 90% de las expediciones. Pero la ruta ha cambiado considerablemente desde que la expedición británica del ´53 alcanzara la cumbre usando esta vía.

Actualmente, muchas empresas ofrecen el servicio de escalada de la montaña por esta ruta ( por un precio superior a los 50.000 dólares por cabeza). Es elegida por ser la más sencilla, y resulta normal, durante las ventanas de buen tiempo de mayo y junio, que unos 30 escaladores alcancen la cumbre cada día.

Cada uno de los lugares usualmente establecidos como campamentos se han llenado de basura, desechos humanos, cadáveres, tanques de oxigeno, y mucho equipo de escalada. Incluso en el Collado Sur, a 7.900 metros y último campamento antes del ataque de cumbre, donde la supervivencia del hombre aun no es explicada por los científicos, los tanques de oxígenos vacíos llevan 50 años acumulándose.

Tampoco es llegar y culpar a los expedicionarios. A esa altitud cualquier esfuerzo significa una tortura, por lo que a veces el abandono de equipo de escalada y tanques de oxigeno vacíos es entendible. Con temperaturas en el Collado sur de 40 grados bajo cero, vientos de 120 km/h y un tercio del oxígeno del nivel del mar, ser consecuente con los principios ecológicos resulta casi imposible

 

 Los gobiernos de Nepal, por donde transcurre la ruta normal, y el Tibet (China), por el cual se llega a la Cara norte (La de Mallory el ´24) y a la Cara del Kangshung (Jordán y compañía el ´92), están regulando el acceso a la Montaña, de manera que la cantidad de visitantes sea sustentable. Incluso hoy en día se puede pagar por una expedición “Zero waste”, o sin desecho. Por supuesto los encargados de limpiar son los Sherpas contratados. Además, se han organizado expediciones cuyo único objetivo ha sido remover basura de la montaña.


El mismo problema ocurre en el Aconcagua, en la cara norte, su ruta normal. Unos 2000 escaladores al año intentan el techo de América cada verano austral. El Parque Nacional Aconcagua, como medida de control de la polución, entrega a cada escalador una bolsa para que traiga de vuelta todos los desechos generados en los 14 días que suele durar la expedición, incluso la caca. El no traer la bolsa de vuelta tiene una fuerte penalidad económica. Es tanta la masificación del Aconcagua, que en el campamento base de la ruta normal, Plaza de mulas, ubicado a dos días de caminata desde el camino Internacional a Chile, se ofrecen servicios de internet, bar, restaurant, etc.

 

 Por suerte el problema de la basura no es tanto en las montañas de Chile. En el Plomo se pueden encontrar algo de basura, pero no a los niveles anteriormente descritos. Además, existe el código de honor entre montañistas chilenos y de otras partes, que la basura generada se trae de vuelta. Pero los desechos humanos se quedan arriba, a veces a alturas superiores a los 4000 metros, donde las bacterias no pueden actuar en la descomposición por la falta de oxígeno.

 

Creo que el principal problema de la basura en la montaña es la pérdida del misticismo asociado a ella. El encanto de la montaña no es el mismo cuando se encuentra basura, o claras evidencias de que muchos han estado allí. Al menos eso motivó a los pioneros del alpinismo, el hecho que nadie había estado allí.

 

Fuente: http://ecologiadelsur.bligoo.com