La Malinche " Malintzin"

25.10.2012 13:53
La Malinche (Matlalcueye)

La diosa de la falda azul

Altitud 4430 m/nm
Ubicación φ 19° 13´ 49.0” - λ  98° 01´ 54.5” (cima)
Arqueología 22 sitios registrados
Entidad Puebla y Tlaxcala
Decreto 6 de octubre de 1938, como parque nacional
Superficie 45711 hectáreas

Matlalcueye, la diosa de la falda azul, también conocida como Malintzin, la doncella o Sierra de Tlaxcala, pero el denominativo común es La Malinche.

Entre Puebla y Veracruz, te encontrarás cerca de Tlaxcala para realizar siendo la quinta altura mas importante de México, este ascenso de aventura sobre un hermoso volcán que puede ofrecerte rutas hasta 4.430 metros de altura.
También llamado de Malintzin, aunque su verdadero nombre es Malintzin o Matlacueyetl este volcán puede ascenderse con o sin nieve ya que no nieva todo el año sobre él.
Cerca de la malinche

La ruta que proponemos recorre una distancia de 13,8 kilómetros desde la base a la cima. Alcanzarás un máximo de 4.420 metros ya que llegarás hasta su punto más alto para gozar de una vista maravillosa. No es una ruta circular y el ascenso se calcula en 5h 7 minutos a buen ritmo. No olvides calcular el tiempo de descenso y el que pasarás arriba gozando del panorama?
Acumularás un desnivel de 1.384 metros al bajar y 1.368 metros al subir. Te puedo asegurar de que te gustará porque encima tendrás una perspectiva objetiva sobre la tierra y nuestro hermoso país.

 

Ruta Cerca de: San José Teacalco, Tlaxcala

- Dificultad: Moderado
- Tipo de terreno: Rocas
- Estacionalidad: Primavera y Verano
-Tiempo:   9 horas 16 minutos

 

Para subirla se llega al albergue y de ahí se hace una caminata por un bello bosque, subiendo posteriormente a la parte mas alta donde en los días despejados se puede ver el Popocatepetl, el Iztaccihuatl y el Pico de Orizaba.
Ruta San Miguel Canoa
Dificultad: Difícil
Tiempo:   13 horas 52 minutos

1º día: Saliendo desde San Miguel Canoa, logrando cumbre y bajando al lado contrario hasta donde encontramos el bosque donde se acampa.

2º día; Sobre una ruta bien marcada en un tiempo menor a 3 horas se llega al albergue del IMSS dando en este lugar por teminada la excursion.

Geología

La Matlalcueye de 4430 m/nm es un cono volcánico perfectamente aislado, único en el paisaje de nuestra área de interés. Se considera surgió hace 25 millones de años en el periodo Oligo–Miocénico, su estructura volcánica se caracteriza por materiales piro–fragmentados de brecha y aglomerados volcánicos empacados por gravilla, arena y piedra pómez, además de coladas del tipo basáltico andesítico, marcando una diferenciación magmática en el proceso de formación. Actualmente, tiene un avanzado deterioro por efecto de los agentes meteóricos, originando depósitos de arenas y limos y en menor proporción arcillas proluviales. Un evento volcánico superior cubre la antigua morfología de rocas plegadas del Mesozoico, afectada por fallas normales que conforman pilares y fosas estructurales.

Investigaciones recientes han demostrado que 1000 a. C. sucedió un evento eruptivo, lo cual sin duda debió afectar a los pobladores de la región. Cuenta con varios conos secundarios que se encuentran situados al pie del volcán y que corresponden a diferentes periodos. En la cima sur se presentan las eminencias llamadas Xaltonalli, arenal del sol, la Tetilla, y Octlayo, todos son picachos secundarios. Por el rumbo oriental se encuentra la profunda cañada de Axaltzintle para otros de San Juan, que llega hasta el corazón de la montaña y que parece ser el vestigio del verdadero cráter.

Arqueología

La montaña es un cono volcánico perfectamente aislado, único en el paisaje del Altiplano, esto la hizo objeto de una lógica ritual compleja, en la que se sumaron factores ambientales como los matices cromáticos que van del azul al verde según la distancia en que se aprecia; además de sus cualidades hidráulicas con manantiales y nublados con lluvias; amén de su ubicación por ser punto de referencia para la observación del movimiento aparente del Sol desde los centros ceremoniales de su alrededor. Todos estos elementos y algunos más que sin duda escapan de nuestra capacidad, le hicieron una eminencia única. No son ociosas entonces las referencias que desde la antigüedad se hacen de la devoción que tenían los indígenas a la montaña, véanse: la Monarquía indiana de fray Juan de Torquemada; la Historia eclesiástica indiana de fray Jerónimo de Mendieta; la Historia de Tlaxcala, de Muñoz Camargo; la Historia de los indios de la Nueva España de fray Toribio Motolinia, la Breve relación de los dioses y ritos de la gentilidad de Pedro Ponce, la Historia antigua de México de Francisco Xavier Clavijero y los Anales del barrio de San Juan, entre otros documentos. La primera referencia arqueológica de la montaña la hace el viajero francés Dupaix en 1807.

Cuatro temporadas destacan en la montaña. La primera en 1994, cuando se localizó el sitio de la precumbre a 4390 m/nm al que Arturo Montero denominó Malintzin (MA-01) una segunda, con la excavación que de este sitio (MA-01) y del Tlalocan (MA-13) hizo Sergio Suárez en el año 2001; posteriormente en agosto de 2002, Montero y colaboradores realizaron una intensa y extensa prospección registrando diez sitios más; recientemente a partir de 2005 y hasta el presente, en diversas incursiones apoyadas por la Mesoamerican Research Foundation se han registrado 9 sitios más.

Sin duda alguna, el axis mundi de las comarcas alrededor de La Malinche para la petición de lluvias era el ayauhcalli que esta eminencia tenía en su cumbre, y que hemos registrado como La Malitzi 1 (MA-01), el cual posiblemente estaba también articulado con los emplazamientos de La Cúspide (MA-14) y Cañada de San Juan (MA-02). Posiblemente el templo que existía en la cumbre estaba dedicado a la diosa Chalchiuhtlicue, ella tenía a su cuidado las aguas que corren o se estancan en la tierra, los tlaxcaltecas la llamaron Matlalcueye, que en sí, es el nombre de la montaña. Son pocos los paisajes del Altiplano que tienen una asociación tan detallada con una deidad. Fray Toribio de Benavente escribe que subían a inicios del mes de marzo de cada año, y que cada cuatro celebraban una solemnidad mayor. Imaginemos la parafernalia que estas celebraciones significaron por las descripciones de fray Martín de Valencia, fray Juan de Torquemada, fray Jerónimo de Mendieta y Muñoz Camargo, por citar los más conocidos. Debió ser todo un acontecimiento litúrgico que se expresaba en ascensiones multitudinarias que se repetían cíclicamente a través de los años, el comportamiento colectivo obedecía a una lógica ritual que marcaba lugares determinados para el culto.

Más información y mapas arqueologicos sobre la región en: http://montero.org.mx/matlalcueye.htm

 

Fuentes:

http://montero.org.mx/matlalcueye.htm

http://www.hgmexico.com