NEVADO DE COLIMA LA ÚLTIMA Y NOS VAMOS

NEVADO DE COLIMA LA ÚLTIMA Y NOS VAMOS

Emmanuel Rubio

10.02.2013 23:40

Guadalajara, Parque Revolución 19 de enero 2013     07:00hrs

Llegué poco antes de la hora para esperar a Iván hermano de José Arellano quien nos esperaba en la prolongación de López Mateos para salir rumbo al parque nacional Nevado de Colima.

El plan era llegar a Cd. Guzmán a desayunar, subir por la brecha del milanés en camioneta hasta la joya, caminar hasta el comienzo del arenal rumbo a la “J” y montar campamento para al día siguiente intentar  la cumbre sur, descender por la ruta que lleva a colimotes y luego por la cueva del diablo para llegar a la joya nuevamente.

Así repasaba el itinerario en silencio mientras manejaba, pensando en si protección civil (PC) nos dejaría subir y que planes alternativos teníamos a disposición. Cuando llegamos por José en voz alta repasamos el plan, hicimos un chek list rápido de los que traíamos en las mochilas y platicamos por primera vez sobre la posibilidad de caminar desde el fresnito si es que por algún motivo PC no permitía el acceso a la brecha. No lo sabíamos pero en ese momento el volcán de fuego hacía exhalaciones y un par de explosiones.

 Hacía 2 meses habíamos subido desde el fresnito con equipo de escalada en roca y nos preocupaba la larga jornada y el gran esfuerzo que se requiere para completar la montaña. No queríamos caminar desde abajo pero en caso necesario lo haríamos. El trayecto a Cd. Guzmán se nos hizo corto, platicábamos de la experiencia que habíamos tenido en el Pico de Orizaba, los entrenamientos que hacíamos en el nevado y los planes a futuro aunque bien sabía que después de esta escalada tendría que esperar tal vez mas de un año para volver a una montaña de más de 4mil metros.

Al pasar por la laguna de Sayula alcanzamos a ver el resplandor de la nieve en la montaña, sabíamos que lo más probable es que hubiera muchos turistas por lo que nuestro paso por Guzmán sería corto, solo para comprar desayuno y comer en el auto.

9:30am Entrada a la Brecha el Milanés

Una patrulla de PC y un uniformado pasadito de peso nos recibe en la entrada a la brecha, nos informa, - Muchachos no van a ver la nieve, y no hay acceso a las antenas, les informo antes de que suban para que no se desilusionen-  no s entrega 2 folletos informativos y nos da el paso sin ninguna otra indicación. Aliviados en no tener que caminar desde abajo circulamos los 12km del camino hasta el puerto la Cruces donde pagamos la cuota y nos registramos. Desde ahí la vista es impresionante, un nevado imponente pero solo con nieve a nivel de las antenas donde se observan largos manchones pero con un picacho mas copioso.

Con esa panorámica nos daba la idea que el ascenso sería a conciencia y con todas las precauciones, además de llevar el equipo completo para nieve y hielo ya que el viento nos advertía de que encontraríamos partes congeladas. Al pasar por los kioscos vimos mucha gente y algunas camionetas con logos del CAIC, una advertencia de que nuevamente veríamos una multitud en la montaña ya que no suelen llevar grupos pequeños. Dejamos la camioneta en el último kiosco, donde una familia acampaba, pedimos permiso para estacionarnos y dejarla ahí mientras subíamos un poco más para acampar lejos de numeroso grupo. Hicimos un último chek list sacando todo de las mochilas, repartimos la casa de campaña, contamos la cantidad de agua y comida, revisamos el equipo de nieve y comenzamos a caminar.

Bajamos por la brecha y en la primera curva nos encontramos con 2 personas que al lado de su vehículo preparaban sus cosas para ascender, nos saludamos y así conocimos a Mauricio y Sofía quienes nos preguntaron si se nos podían unir a la subida y al ver que contaban con el equipo necesario y con la consigna de que sólo íbamos hasta el comienzo del arenal nuestro grupo se hizo de 5, tomamos un paso muy ameno y constante, conocimos mas de nuestros amigos y así supimos que Mauricio tenía experiencia en alta montaña y Sofía el entusiasmo de su primer intento al nevado de colima. En menos de 1 hora nos encontrábamos en un mirador cercano ya al comienzo del arenal, donde el mal clima comenzaba, con un poco de viento e incluso por instantes un granizo muy fino.  En este lugar acertadamente Mauricio nos comenta que bajarán ya que solo era una caminata de aclimatación y que por el clima mejor intentarían subir un poco más temprano por la mañana, además ya habíamos estado caminando en la nieve unos 15 minutos y era un buen logro para Sofía quien se encontraba en perfectas condiciones. Así nos despedimos de ellos.

Continuamos el camino y encontramos 2 personas jóvenes, con el calzado adecuado y bastones aunque con poco abrigo, eran del Club Alpino Institutos de Ciencias (CAIC), ellos nos comentaron que pretendían subir a la cumbre…. A las 2pm? Y aquí apenas? Les pregunté, sin crampones o piolet? Con mal clima? Ya más que preguntando lo dije con un tono algo sarcástico, SI fue la respuesta, y como advertencia nos dijeron que subiría un grupo de 120 personas a las 6 de la mañana del día siguiente. Así siguieron avanzando por el borde derecho hacia el arenal que por cierto tiene ya gran inclinación. Nosotros continuamos por el mismo camino y nos dimos cuenta de que había más nieve de la que parece pero con una textura firme, seca y por lo tanto resbalosa a pesar de que las huellas fueran profundas. La nieve al pisarse tiene diferente sonido según la textura, esta nieve nos advertía de que el ascenso sería más técnico y dependiendo de las condiciones la cumbre estaba condicionada.

Campamento 3,800 MSNM 3:00pm  Temp: 2 grados

Entre la neblina vimos bajar a los 2 chavos que al llegar a la zona donde estábamos  comentaron que estaba muy resbaloso el camino pero que regresaban por la hora y el clima pero que mañana los veríamos pasar a la cumbre. Mientras, montábamos campamento y planeamos la tarde ya que teníamos suficiente tiempo para descansar.

Decidimos practicar caídas y autodetención con el piolet y crampones, así como reglas de la cordada en caso necesario y revisar el equipo nuevamente. Teníamos el comienzo del arenal a 30 metros del campamento donde anteriormente habíamos hecho lo mismo con el grupo Colli pero en la arena que ahora se encontraba con  una capa de nieve de más de 60cms de espesor. No lo sabíamos pero ese tiempo fue bien aprovechado y el haber practicado esto sería esencial en la jornada del domingo. Con el tiempo restante decidimos cortar bloques de nieve que llegaron a ser tan grandes que entre 2 los cargábamos, era una nieve ligera pero compacta, el crujir era diferente a la nieve depositada sobre un glaciar o con poco espesor, era una nieve tan seca que no mojaba la ropa, a pesar de que traía guantes de algodón no entraba la humedad  y se me pegaban los copos como si fuera arena que igual quitaba con solo sacudir las manos, con esos bloques hicimos medio iglú para cubrir del viento la carpa.

Cayó la noche y el mal tiempo se fue, totalmente despejado vimos la media luna que iluminaba la nieve y nos permitía tener una completa visión de la montaña sin necesidad de lámpara, a lo lejos guzmán y los poblados vecinos, más abajo en el bosque del parque se veían fogatas por doquier y el ruido y el tumulto del lugar se podía escuchar con espacios alternados de risas y gritos de mujeres. Para las 8 de la noche la temperatura era de 2 grados bajo cero, con viento en calma.

Decidimos dormir temprano, preparamos mate de coca, cenamos ligero y nos dispusimos a dormir, la inclinación de la casa era incómoda pero el saber que teníamos que estar en la mejor forma por la mañana hizo que pudiéramos conciliar el sueño, un sueño que a mi parecer fue tan reparador y largo que al despertar podía jurar que me quedé dormido más de la cuenta y ya iba a amanecer, al ver el reloj sorpresa! Eran las 11:59pm sabía del reto que tenía para el resto de la noche y escuchaba que mis compañeros que tampoco estaban en sueño profundo. Empezaba a calar el frío y la posición de la casa se hacía más incómoda aún. Así pasaron las horas, el termómetro fuera de la casa seguía en -2 C.

Campamento 3,800 MSNM    20 de enero de 2013 6:00am  Temp: -2 grados

Tras la eterna noche, rápidamente despertamos de ese dormitar incómodo, preparamos un mate con la nieve, hicimos las mochilas, nos pusimos la ropa de tormenta, harness y nuevamente el check list de lo que llevaríamos al ataque de la cumbre, el plan original era subir con la mochila para bajar por la otra cara, cosa que habíamos decidido no hacer desde el día anterior viendo las condiciones de la montaña. A lo lejos ya veíamos flashazos y lámparas del grupo que venía, no parecía tan numeroso, pero no queríamos que nos dieran alcance así que emprendimos el ascenso a las 7am con crampones y el demás equipo.

Subimos con relativa facilidad la pendiente nevada del arenal, donde en algunas partes sentíamos el hielo debajo de la capa de nieve que por lo empinado no era tan espesa como en el campamento. Casi al salir de esa pendiente nos dieron alcance 2 jóvenes con su perro labrador, nos comentaban que su plan era hacer la cumbre, traían piolet y crampones aunque todavía no los habían usado. Quien venía más nervioso era el can, que nos comentaban que ya había subido antes pero jamás con nieve. Llegamos juntos a la “J” donde no nos sorprendió encontrar las rocas llenas de hielo y nieve, no había espacio de la “J” que no tuviera hielo, al ver esto, nos comentaron que tal vez dejarían la cumbre para otra ocasión ya que su perro no alcanzaría a pasar y además debían llegar temprano a Guadalajara. Nosotros decidimos continuar, teníamos el equipo necesario y vimos el modo de cruzar con menos riesgos. No fue físicamente difícil pasar, más bien fue una cuestión técnica y de logística por lo que al cruzar a la otra cara la montaña nos regaló una bella postal nevada en la que veíamos matorrales congelados y manchones muy grandes de nieve. Al continuar el ascenso pensé que no serían tan necesarios los crampones pero conforme subíamos nos dimos cuenta que si, entre los matorrales congelados había nieve con hielo y las piedras estaban congeladas así como la arena que se exponía en las laderas mas soleadas, llegamos al collado donde se ven las 2 cumbres y al observar por la canaleta vimos una rampa de nieve que parecía infinita al perderse entre los riscos y el bosque, rampa que había ascendido anteriormente con hielo solido en abril de este año con Jesús Velazco. Nos sorprendió las huellas de un solitario que subió directo y que tomó esa pared casi vertical para encumbrar, una subida que fue posible seguramente por una persona con gran experiencia o con mucha fortuna para haberlo hecho en solo. Continuando hacía la cumbre el último reto, una pared de hielo y nieve, la que se sube no con mucha dificultad cuando no está nevado, pero que ahora debía ser escalada con cuidado para llegar a la cruz de la cumbre sur, ya que si caes seguramente puedes resbalar la mayor parte de la montaña o bueno, hasta que te detenga una roca o un árbol de la cañada de Atenquique.

Cumbre sur 4,260MSNM 9:00am   Temp: 0 grados

Con viento moderado, nubes altas, sin sol, pero con una gran vista nos dimos la felicitación por la cumbre y les di la noticia a mis amigos, un periodo de al menos 3 años de receso del montañismo, me dedicaría a mi especialidad que realizaré en la costa norte de Jalisco, así que para mí fue una cumbre emotiva, la montaña de casa, y esta vez tan diferente por estar nevada. Fueron tal vez 15 minutos cuando el viento y el frío nos hicieron comenzar el descenso. El volcán humeaba ligeramente y se veía con claridad el nuevo cráter, la vista familiar de ese coloso había cambiado. Bajamos la primer pendiente muy resbalosa, fue la primera vez que realmente supimos que lo difícil iba a comenzar, que la cumbre es la mitad del camino y que teníamos más probabilidades de un accidente al bajar. No se veía nadie subiendo, al parecer no habían podido cruzar la “j”, sabíamos muy bien por qué. Al llegar a dicho paso encontramos 2 personas adultas jóvenes que pretendían la cumbre, con piolet mas no contaban con casco ni crampones, nos comentaron que venían subiendo 60 personas del CAIC que íbamos a tener dificultades para bajar por la “J”, igual no pretendíamos hacerlo con tanto hielo, habíamos planeado bajar por un cañón pequeño pero muy empinado que se encuentra por la derecha de ese paso. Vimos a los chavos, jóvenes, tal vez de prepa, pasando por los enebros con una cuerda fija que instalaron los señores que iban adelante y, que nos dijeron eran los guías…. Si los guías iban encarrerados a la cumbre mientras los más jóvenes pasaban tambaleándose, solo 1 de los chicos tenía equipo completo, era conocido mío de las redes sociales,  el puso otra cuerda, yo sabía que tenía experiencia y le pregunté sobre los demás, que como venían de equipo para nieve y me comentó que había chicos con pantalón de mezclilla y tennis… no quise saber más, me despedí, sabía que estaban cometiendo un gran error, no sé de quién sea la responsabilidad pero no quería entrometerme más, me costaba trabajo imaginar quien es capaz de llevar a los  jóvenes así o si su sus padres sabían que estaban haciendo, porque bien se notaba que ellos no sabían lo que hacían.

Con la idea de la vida en peligro de estos chicos comenzamos a bajar por la canaleta, que estaba saturada de nieve en polvo, pero debajo nieve compacta y muy resbalosa, la inclinación era mayor que la del arenal tal vez unos 70 grados en ocasiones pero constante unos 50 grados y de ancho el colador era de unos 8 metros, bajaba así, alrededor de 100metros y luego le seguía un arenal de 200 metros hasta el comienzo de la morrena y finalizaba abajo en el bosque. Con esa panorámica la realidad se hizo presente, debíamos mantenernos en pie por qué un resbalón sería difícil de detener. No lo decíamos pero se notaba en nuestras miradas que debíamos concentrarnos y estar alertas. Apenas mencionamos esta advertencia cuando el más joven del grupo y quien iba de puntero, Iván,  cayó y comenzó a resbalar, sorteó el canal que serpenteaba entre rocas que generaban caídas de metro o 2 metros y se pudo detener con el piolet tras unos 10 metros. Le vimos la cara y supimos que sintió pánico, pero reaccionó bien, de hecho sonrió y grito que tuviéramos cuidado. Después de eso, espero pegado a las rocas para que llegáramos con él. Seguía yo, empecé a bajar en zigzag clavando bien los crampones, pero noté que la nieve se les pegaba y se saturaban a tal grado de que si no los golpeaba, la nieve se compactaba debajo de la bota cada vez más, esto predominó en toda la bajada, cuando golpeada mi crampón para quitarle la nieve a la mitad de la parte más inclinada, la que estaba  debajo de la bota que tenía firme, se quebró, se desmoronó debajo de mi y caí con impulso y peso de mochila, al tocar con el pecho la nieve automáticamente ya tenía el piolet encajado en la nieve pero por la parte de la punta, se clavó todo y quedé colgando. Miré a José, quien se quedó quieto y tratando de mantener la calma, le dije que no me podía poner en pie, que estaba muy resbaloso y sentía que mi anclaje se estaba aflojando, miré hacia abajo como para calcular mi caída, tratar de no golpear a Iván y tal vez detenerme en las rocas antes de caer toda la rampa. Poco a poco comencé a hacer un escalón con los pies, con las rodillas puestas en la nieve comencé a poner el peso en mis pies y pude reincorporarme, me hice hacía la pared de roca y dejé que José pasara. El alcanzó a su hermano y me esperaron para llegar a ellos, casi a 20 metros nos separaban, me tomó bastante tiempo recobrar la confianza en la pisada, pero pronto sentí alivio mientras la pendiente disminuía, José tuvo una caída en la última pendiente que bajaba a un risco de unos 5 metros, pero al maniobrar con el piolet se comenzó a frenar hasta que se detuvo. Juntos los 3 íbamos siguiéndonos las pisadas, aunque la pendiente fuerte había terminado ya estábamos fuera del colador. Ahora nos preocupaban nuevamente los del CAIC, que alguien al vernos nos siguieran, eso no terminaría bien. Llegamos a nuestro campamento, ya lo que quedaba de bajar era menos inclinado y sabíamos que quedaba poca nieve hasta la camioneta, así que decidimos comer y disfrutar de un merecido descanso, vimos una gran cantidad de chavos y chavas pegados a los riscos esperando a pasar la “j” pasó media hora y nadie se movía no avanzaban, al parecer no pudieron cruzar y comenzaron a bajar, los que iban más atrás volvieron por donde venían pero no contaban que bajar es más complicado y eso no es todo venían jugando, resbalándose, aventándose sin ninguna precaución. Al llegar a una zona donde el arenal se vuelve escalones de zacate, vimos como una persona tomó como tobogán la bajada, pero al llegar al borde de una cornisa, no pudo detenerse y cayó, por fortuna se enterró parcialmente en la nieve, luego se tiró al suelo. En ese momento me puse de pie, José y su hermano también habían visto la caída, caminamos unos pasos para ver mejor y afortunadamente se levantó se sacudió y caminó con dificultad alertando a sus compañeros, no solo el cometió ese erro, TODOS lo hicieron, solo que algunos se ponían de acuerdo y se pusieron al borde para parar a quienes bajan poniendo sus vidas en peligro nuevamente, ellos no tenían nuestra perspectiva de donde se encontraban, nosotros veíamos el peligro desde abajo pero también era el único camino para descender, cosa que creo nunca previeron.  Nos mantuvieron en gran suspenso un largo tiempo hasta que vimos bajar a los 2 supuestos guías. Al primero que pasó cerca del campamento le alertamos de la caída del muchacho, volteó a su compañero que venía unos 30 metros atrás y le preguntó que si no había lesionados, literalmente eso le dijo, el otro responde que no y sigue su camino. Al llegar el otro señor guía le vuelvo a advertir, y ya enojado le reclamo por la imprudencia de su grupo y que todavía se ve una cantidad considerable de personas en la zona de peligro, esta persona sin voltear atrás y decir ni una palabra se sigue de frente. No toleramos más la situación, vimos como algunos que quedaron arriba del paso de la cornisa no advertían del peligro y por su cuenta descubrieron que esa bajada llevaba a un salto donde podían tener un accidente, con el silbato les hacíamos señas de que no se vinieran resbalando, pero nada podíamos hacer. Cuando llega a la zona de campamento el niño que se cayó nos damos cuenta que no rebasa los 15 años, lo abordamos y le preguntábamos si se encontraba bien, nos dijo que si y hasta con tono de triunfo de que él fue el que se cayó del salto de piedras. Le preguntamos por su guía, dijo no saber de guías que solo iban todos juntos y ya. No soportábamos mas falta de respeto por esos jóvenes, no queríamos estar en ese lugar viendo como ponían en riesgo su vida. Mientras desmontábamos campamentos escuchábamos gritos de chavas buscando a sus amigas, estaban todos dispersos por la ladera, cada que pasaban cerca del campamento hacían la misma pregunta: ¿Cómo llego a la joya? O ¿por aquí es el camino?..... así que cada vez más rápido limpiamos donde dormimos y comenzamos la bajada. Así llegamos de nuevo a la camioneta y en el lugar estaban algunos de los que habían subido, para acabarla jugaban a aventar hachas a los árboles. Era el colmo, no tardamos casi nada en emprender el regreso.

Aún así, estamos contentos de haber hecho la cumbre y haber aprendido tanto de esta salida, comienza mi periodo de estudio y por algún tiempo dejo la pasión del montañismo, con la promesa de regresar y culminar los proyectos que junto a mis amigos hemos propuesto.

Emmanuel Rubio – José Arellano – Iván Arellano

20 y 21 de enero de 2013

La línea verde muestra nuestra ruta de ascenso, la roja la del grupo CAIC y el círculo el lugar por donde resbaló uno de sus integrantes. La estrella marca nuestro campamento.